Backrooms y Exit 8: Los purgatorios posmodernos.
¿Qué te da miedo? ¿Un payaso? ¿La oscuridad? ¿Morir? ¿La altura? Sea cual sea tu respuesta, seguramente hay algo que, al verlo, podría generarte incomodidad y miedo, sin saber muy bien por qué. Aquello que llamamos espacios liminales se ha transformado en un miedo colectivo que no sabemos explicar, pero que al verlo e imaginarnos en un lugar así… Nos causa incomodidad, escalofríos. ¿Por qué? Eso es lo que exploraremos en este análisis, donde tomaremos el concepto de espacios liminales y lo veremos en películas como Exit 8 (2026) y por supuesto, Los Backrooms (2026).
¿Qué son los espacios liminales?
Comencemos por su definición. Los espacios liminales son espacios de transición entre un punto a otro que parecen infinitas. Un pasillo, un corredor de oficinas, la sala de espera de un hospital, etcétera. Estos espacios tienen en común su conexión con la cotidianeidad, suelen estar vacíos. A veces hay objetos fuera de su lugar correspondiente (o que se derriten en las paredes) y que sus colores están más opacos, como si tuvieran un filtro que hace que todo sea parte de una revista vieja. Hay otros espacios liminales que se vuelven así solo cuando están solos y apagados, como una mueblería sin clientes, una piscina vacía, una jardinería sin niños, un centro comercial con luces tenues sin personas. Todo algo del común, pero que vacío y opaco, se vuelve inquietante.
¿Qué son los backrooms?
La primera foto de un Backroom fue tomada en el 2002, pero su popularidad comenzó en el 2019 por un foro de internet llamado 4chan. Cuando se subió a esta red social, el usuario la subió para hablar de la foto y del sentimiento extraño que le causaba.
| Foto original subida a los foros de 4chan. |
De ahí, la conversación llegó a ojos de Kane Parsons, un adolescente estadounidense que creó un vídeo que se volvió viral. En el vídeo, un hombre llega a los Backrooms por accidente, siendo la base la fotografía de 4chan, y lo recorre, encontrando un camino que es inquietante, y saliendo por pura suerte. Los backrooms se vuelven espacios a los que se llegan por error, como si fuesen un error en la matrix, y muchos usuarios amplían lo que puede significar con teorías, videos analizando cada parte, e incluso ampliándolo con videojuegos o vídeos donde aparecen monstruos. Quién pensaría que unos años después, Kane sería quien llevara a la pantalla grande el fenómeno de los backrooms.
¿Y Exit 8?
Al ampliarse el fenómeno al mundo de los videojuegos, nace un subgénero enfocado a estos espacios liminales. Entre todos los que nacieron, hubo uno que utilizó un pasillo de tren que se repetía hasta el infinito, y la única manera de salir era encontrar anomalías por cada vez que pasamos por el pasillo. Un pasillo que conecta al próximo exactamente igual, con excepción de las anomalías. Las anomalías en el juego son cosas que son diferentes por detalles mínimos, o cambian por completo, y hay que estar atentos para no pasar por alto esos objetos que te pueden devolver al primer nivel. Este año se estrenó la película de Exit 8, uno donde el protagonista debe hacer justamente eso: buscar anomalías que le permitan salir de la repetición. Buscar el fin de un pasillo infinito, salirse de repetir una y otra vez lo mismo.
¿Por qué nos causa incomodidad?
Backrooms es un recordatorio de un momento de la humanidad que vivimos, y que nos desconfiguró la noción del tiempo. La pandemia del covid-19 nos obligó a todos a estar en casa, y a deshabitar esos espacios que eran tan propios, como los colegios, la universidad, los pasillos de las oficinas. De un día para el otro, todos estos espacios quedaron vacíos y extraños, pareciendo una pesadilla en conjunto donde la normalidad quedó escondida en las ventanas. Puede que nos cause incomodidad porque nos recuerda la fragilidad del cambio, o porque ver algo que tiene una función sin ser desempeñada puede causar extrañeza. Adicionalmente, al hacerlo infinito, hace que solo se alargue el sufrimiento del vacío cada vez más.
Con Exit 8, vemos una pesadilla moderna: la repetición. El castigo de no encontrar una anomalía es volver a empezar, con las anomalías cambiando cada vez. Exit 8 es el recordatorio del mito de Sísifo, repetir una y otra vez una tarea que se ve mundana, pero que de no realizarse, te mantiene en una perpetua repetición. El miedo no está en el espacio como tal, reside en el castigo de que todo sea igual, y que el camino sea el mismo sin ninguna finalidad. Encuentra 8 anomalías y logra salir, o repite hasta el hartazgo el mismo espacio, hasta enloquecerte.
¿Es posible adaptar un videojuego de anomalías y un fenómeno de teorías como los backrooms al cine?
En pocas palabras: por supuesto. ¿Por qué? Esto es debido a que los directores entendieron el metalenguaje, la inmersión, su universo y lo más importante: ¿qué vamos a contar más allá de las referencias? Backrooms y Exit 8 entienden que los espacios son solo excusas para hablar de algo muy humano.
Comencemos por Backrooms. El director usa el espacio para explorar el trauma y los problemas psicológicos de los protagonistas. Lo que comienza siendo un espacio ameno para Clark, uno de los protagonistas, termina por volverse una pesadilla que se materializa en una marioneta devora-humanos. Su desesperación por irse de una vida que lo ahoga con responsabilidades, hace que al inicio encuentre calma en los Backrooms, solo para darle paso al espejo de su peor versión: un alcohólico que busca culpar a otros por sus problemas.
La doctora Mary Kline entra a buscar a su paciente Clark, y se encuentra con una versión de los backrooms que la remite a su infancia, y la obliga a ver el trauma de su infancia directamente. El abandono, el acumulamiento de objetos por parte de su madre, hace que se sienta cada vez más claustrofóbica en un ambiente con objetos cada vez más desdibujados. Si bien es la única que logra escapar, llega a un lugar donde parece que será parte del estudio de los backrooms con un grupo de científicos… Pero no podrá salir a su realidad nuevamente.
Los backrooms funcionan en la película como un purgatorio silencioso que te enfrenta; entre silencios y lugares extrañamente familiares, con tus miedos y tus peores versiones. Aquellos que terminan por hundirse en dicho espacio le dan paso a sus yo más monstruosos, mientras que aquellos que intentan salir son agobiados por objetos familiares que les trae a flote traumas y problemas no resueltos del pasado.
Exit 8 toma la repetición, la lleva al espacio del purgatorio posmoderno y hace algo muy interesante. Esta película decide contar, como en el mismo espacio, hay tres personas atrapadas. El hombre perdido, quien es nuestro primer protagonista, comienza a recorrer el pasillo y encontrar las primeras anomalías, y él no es un hombre cualquiera. Este hombre, antes de entrar al espacio maldito, se entera que se convertirá en padre, y no sabe si quiere aceptar dicha responsabilidad. Por medio de las anomalías, que se van volviendo cada vez más terroríficas, debe tomar el valor de ser el padre que desea ser.
El hombre caminante comienza siendo solo un personaje más al que hay que estar atento, y que el hombre perdido debe verlo con atención para saber que no es una anomalía, pero es más que eso. El hombre caminante es un hombre que quedó atrapado en el pasillo, pues se dejó llevar por una anomalía que se disfrazó de salida. Este hombre se dejó llevar por la desesperación de no encontrar una salida, la locura, y prefirió caer en un olvido al volverse parte de la anomalía. La repetición para siempre, como el castigo de Sísifo, siendo su castigo el voltear en una esquina del pasillo a su eterno retorno.
La esperanza llega con El Niño, quien comienza su aventura en el pasillo con el hombre caminante, pero el hombre, al caer a las escaleras de la anomalía, decide tratar de escaparse con El hombre perdido. El niño es quien tiene los sentidos más despiertos y nota las anomalías con mayor facilidad, y por suerte el hombre perdido le presta atención. Este niño rompe el tiempo, pues parece que viene de un futuro donde el hombre perdido y él tienen una estrecha conexión, y gracias al trabajo en conjunto, ambos pueden volver a sus realidades, escapando del terrible castigo. Gracias a él, el hombre puede ser su mejor versión, y esperar para que puedan estar juntos en un futuro lejano.
¿Son extrañas entonces?
Si, y ahí está su genialidad. Ambas películas mantienen tensión y suspenso en sus espacios, dejando inquietantes silencios, objetos, elementos extraños que mantienen al espectador alerta; haciendo que lo audiovisual se sienta amplificada la extrañeza que esa primera foto intentó evocar. Si bien ambas son purgatorios de nuestra época a su modo, ambas muestran un terror que tenemos en la actualidad: hacer actividades en repetición hasta el cansancio, hasta que se vuelva automático y nos transformemos en parte del sistema.
Adicionalmente, ambas películas nos recuerdan cómo lo cotidiano puede cambiar de golpe, y hace que las ausencias en lugares cotidianos nos asuste de cómo eso puede volverse una realidad por algo tan trágico como una pandemia. Gracias a estos éxitos, pues Backrooms se volvió la película más rentable del estudio A24, lo más probable es que veamos creepypastas o ARG (Alternate Reality Game) en la pantalla grande. Esperamos que tú, querido lector, al verlas, puedas reflexionar sobre la incomodidad que sentirás al terminarlas.
¿Te gusta este tipo de temas? Cuéntame en los comentarios tus comentarios sobre ambas películas.
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